Alicante, una ciudad que ofrece mucho más que turismo de sol y playa

137
0
Alicante
Alicante @https://pixabay.com/es/photos/alicante-espa%C3%B1a-el-turismo-europa-973507/

La ciudad de Alicante, y por extensión la provincia alicantina, está considerada como una de las mejores zonas del país para disfrutar de un verano completo sin tiempo para aburrirse. A pesar de que para muchos lectores, el principal núcleo turístico de la provincia es Benidorm, la capital cuenta con un patrimonio y una oferta comercial imposible de igualar por el resto de municipios y que atrae cada año a cientos de miles de turistas.

La Costa Blanca, que baña las costas de toda la provincia, es una de las mejores zonas para practicar el turismo de sol y playa. Los arenales de Alicante se extienden por 200 kilómetros de litoral y las posibilidades de disfrutar de días de temperaturas agradables son muy numerosas, pues se estiman en más de 300 las jornadas de sol al año.

En la capital, las playas y calas más famosas de la ciudad son la playa del Postiguet, la de San Juan, La Albufereta y Cala Cantalar, esta última ubicada en el barrio del Cabo de la Huerta, en un entorno natural envidiable que anima a los bañistas a practicar el nudismo.

Los monumentos más representativos de Alicante

Si dejamos a un lado el turismo de sol y playa y nos centramos en los atractivos culturales y arquitectónicos de la ciudad, nos encontramos de lleno con el Castillo de Santa Bárbara, el principal monumento de la ciudad.

Levantado a finales del siglo IX con la ciudad bajo dominio musulmán, recibió el nombre de Santa Bárbara en 1248, tras tomar los cristianos Alicante el día de la santa en diciembre. El castillo se sitúa en la cima del monte Benacantil, a 166 metros de altitud, es una de las mayores fortalezas medievales de toda España. Desde el castillo se observan las mejores vistas de la ciudad.

En la parte occidental del monte Benacantil se observa la conocida Cara del Moro, una curiosa formación caprichosa de la montaña que da lugar al perfil de una cara y de la que se cuentan numerosas leyendas donde entran en juego el amor, la fantasía y la desgracia.

En el monte Benacantil, en sus laderas, se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Vronce, ibéros y de la época romana, si bien el origen del castillo es musulman. La influencia romana en la ciudad y la provincia la recuperaremos más adelante.

También en las faldas del monte Benacantil se localizan dos de los barrios más representativos de la ciudad: Santa Cruz y San Roque. Son los más pintorescos de Alicante y en ellos da gusto pasear por las calles estrechas y empinadas. Estos vecindarios reciben esos nombres por las ermitas dedicadas a las correspondientes advocaciones.

Pasear por esta parte de la ciudad, con la mayoría de calles peatonales, permite alejarse por unnos minutos del tráfico rodado y disfrutar del verdadero ambiente mediterráneo. En Alicante, como en otras grandes capitales de provincia, el uso del vehículo privado puede ser bastante estresante, de ahí que optar por Alquilar coche con conductor con mitaxi.net sea una opción muy recomendable.

Con la caída de la tarde, muchos alicantinos y turistas deciden dar una vuelta por el Paseo de la Explanada, donde cada día se montan puestos en los que se ponen a la venta artículos de bisutería, trabajos en cerámica, incienso y puestos hippie. Los puestos abren toda la semana excepto los martes, de 11 a 22.30 horas.

El Paseo de la Explanada se sitúa junto al puerto deportivo, es el bulevar más emblemático de la ciudad, fue inaugurado en 1959 y para su consrtrucción se utilizaron unos seis millones y medio de teselas.

El paso de los romanos por Alicante

Es momento ahora de recuperar la influencia romana en Alicante. Además de los yacimientos arqueológicos encontrados en el monte Benacantil, cerca de la capital alicantina se encuentra L’Illeta de Banyets, un yacimiento arqueológico correspondiente a la Edad de Bronce por el que fueron pasando las diferentes civilizaciones asentadas en la costa mediterránea: los íberos y los romanos.

La Isleta dejó de ser isla en 1944, cuando se construyó un istmo de tierra por medio de una voladura que destruyó parte del yacimiento. No obstante, hasta la Edad Media el yacimiento era, como ahora, una pequeña península.

A pesar de que la primera ocupación se remonta al periodo neolítico, el nivel más superior de L’Isleta corresponde a la época romana de los siglos I y II. Este yacimiento se localizza en el municipio de Campello, a unos 10 kilómetros de Alicante.