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Un poco de historia sobre Lisboa

Cuenta la leyenda que Ulises fundó la ciudad del “puerto encantado” cuando volvía a Ítaca, tras la guerra de Troya. Cuando héroe se marchó de la antigua Olissipo después de haber rechazado el amor de una terrible criatura mitológica, ella sacudió la tierra enfurecida y se crearon las siete colinas sobre las que se asienta hoy la capital portuguesa: São Jorge, São Vicente, São Roque, Santo André, Santa Catarina, Chagas y Sant´Ana. Sea como fuere, Lisboa tiene una rica historia milenaria de esplendor y decadencia que la hace única en el mundo.

Sus orígenes estuvieron marcados por fenicios, griegos, cartaginenses y romanos llegando así a ser la ciudad más importante de la Península Ibérica. Con la caída del Imperio Romano llegaron las primeras invasiones de los pueblos germánicos y en el año 714, las tropas musulmanas llegaron a la ciudad. Bajo su dominio, se construyeron mezquitas y se erigieron las fortificaciones que aún hoy pueden visitarse.

La ciudadela pasaría a ser cristiana tras la Reconquista y en honor a los cruzados que ayudaron a las fuerzas del rey en esta empresa, el castillo de la ciudad sería conocido como el castillo de São Jorge, desde el que los visitantes pueden, aun hoy, tener una de las vistas más bellas de la ciudad. Con las expediciones del siglo XV llegaría la Era de los Descubrimientos y con ella, la época de máximo esplendor.

En 1755, un terremoto extremadamente violento seguido de un maremoto y un incendio, destruyeron la ciudad casi por completo. Era la segunda vez que la capital portuguesa se veía devastada por un terremoto de similares características pero Lisboa, siempre renace: Fue Capital Europea de la Cultura en 1994 y la Expo de 1998 recibió a millones de visitantes junto al Tajo. La final de la Eurocopa de 2004 se celebró en el Estádio da Luz y en 2007, se firmó el texto que dota de personalidad jurídica a la Unión Europea en el impresionante marco del Monasterio de los Jerónimos.




Localización de Lisboa

Lisboa en coche, tren o avión

Patio del Palacio de Lisboa
Patio del Palacio de Lisboa @https://pixabay.com/es/patio-del-palacio-bajo-lisboa-335041/

Visitar Lisboa resulta una escapada cultural, gastronómica y enriquecedora tan cercana como accesible. No hace falta invertir mucho dinero para imbuirnos en su historia y admirar la riqueza de sus gentes. Tradicionalmente, los españoles solíamos viajar a Lisboa en coche aunque hoy la capital lusa cuenta con unos accesos excelentes para hacerlo tanto en coche como en tren o en avión.

Las carreteras son siempre una forma autónoma de viajar aunque si queremos sortear autopistas y evitar peajes, será mejor escoger otro medio de transporte. Hay sistemas realmente cómodos pensados para los turistas como los sistemas “EASYToll” y “TollService”, los dispositivos “VIA-T” o las “TollCard”, pero hay más opciones para llegar cómodamente a la ciudad y movernos por ella con tranquilidad.

El tren suele ser el medio de transporte menos elegido por los viajeros. Salir desde Madrid o Barcelona no suele ser la opción más económica y la duración del trayecto puede incluso superar las 10 horas. Sin embargo, el avión parece una opción interesante y versátil. Es la forma más rápida –y quizá la más cómoda- de viajar a Lisboa. Y, aunque el precio dependerá de la ciudad de origen, ésta suele ser la opción más económica.

Los vuelos son operados por el Aeropuerto Internacional de Portela, a siete kilómetros de la ciudad. Es el aeropuerto más grande de Portugal y cuenta con uno de los mayores tráficos aéreos de toda Europa. Una vez en el aeropuerto de Portela, las opciones de llegar al centro se multiplican. El servicio de aerobús, el metro, autobuses locales, taxi o incluso, contratando previamente un servicio de transfer.

Cómo moverse por la ciudad de Lisboa

Con una flota de 602 autobuses, 48 tranvías, tres funiculares y un ascensor, la red de transporte público operada por la centenaria empresa Carris, son la forma más tradicional y más cómoda de moverse por la ciudad. Puntuales y económicos, son quizá sus tranvías amarillos las que le dan a la ciudad esa apariencia nostálgica tan característica.

Muchas guias de Lisboa coinciden al afirmar que el metro de la ciudad debiera ser una visita obligatoria para cualquier visitante. Que es uno de los metros más bonitos y quizá sea uno de los más cuidados de toda Europa. Sus cuatro líneas resultan sencillas y fáciles de interpretar. Si bien tiene la desventaja de no cubrir todas las zonas turísticas, el metro comunica de una manera rápida y económica –más si contamos con alguna tarjeta o abono de descuento-, las principales áreas de la parte más moderna de la ciudad, el aeropuerto y las principales estaciones de tren.

Y como en cualquier gran ciudad, taxis y coches de alquiler también son una buena opción. Si por el contrario nos movemos generalmente a pie, deberíamos tener en cuenta que caminaremos por calles estrechas, considerables pendientes de bajada y subida, escaleras infinitas y el empedrado portugués no es un buen aliado de los zapatos de tacón. Mejor será elegir un calzado cómodo para hacer turismo en Lisboa. Y aunque el castellano y el portugués se entiendan muy bien, no olvides que en portugués, algo “esquisito” es algo raro y algo “espantoso” es algo maravilloso. Pero sobre todo, no olvides regalar un agradecido “obrigado” a una ciudad educada, noble y respetuosa.




Tarjetas turísticas y abonos para el transporte público en Lisboa

La tarjeta “7 Colinas / Viva viagem” es una tarjeta recargable, que puede adquirirse en cualquier estación de metro –tanto en las máquinas expendedoras de billetes como en las propias oficinas-, y nos permitirán movernos prácticamente por toda la red de transporte público con descuentos o precios especiales. La tarjeta cuesta cincuenta céntimos de euro y tiene una validez de un año para ser recargada y reutilizada.

La tarjeta turística “LisboaCard” permite utilizar todos los medios de transporte público y nos da acceso a multitud de museos y monumentos que no debemos dejar de visitar cuando hacemos turismo en Lisboa. Se puede comprar en el aeropuerto, en la Plaza del Comercio o en la Plaza de los restauradores y es una opción ideal para largas estancias en la capital portuguesa. Su precio oscila entre los 11 y los 39€, dependiendo del periodo de validez -24, 48 ó 72 horas- que necesitemos cubrir.

¿Dónde dormir en Lisboa?

Barrio de Alfama en Lisboa
Barrio de Alfama en Lisboa @https://pixabay.com/es/alfama-lisboa-colores-portugal-2165717/

Los barrios albergan el alma decadente de una ciudad esplendorosa y es en ellos donde encontramos lugares de ensueño y acogedores alojamientos donde acomodar nuestra estancia. Baixa, Barrio Alto, Chiado, Belém, son sólo algunas de las mejores opciones para pasar una noche –o dos- en algún hotel en Lisboa.

Alfama y Baixa son las zonas más céntricas. En ellas es fácil mezclarse con la tradición, el fado y los lisboetas. La zona de Chiado y Barrio Alto es muy cosmopolita, bulliciosa y llena de vida. Aquí encontraremos tanto los más lujosos hoteles en Lisboa como hostales y apartamentos más sencillos pero no por ello menos hospitalarios.

Un poco más alejados del centro, los hoteles en Lisboa son más amplios y en general, más modernos y también son unas opciones excelentes.

En comparación con los alojamientos de otras capitales europeas, el hotel en Lisboa suele ser un alojamiento económico. Sus precios, aun estando situados en el mismo centro de la ciudad, son relativamente asequibles. Además, es fácil encontrar ofertas interesantes en los hoteles más lujosos de la ciudad, de cuatro y cinco estrellas.

Se trata de una ciudad bastante segura aunque, como en cualquier gran ciudad, al visitar Lisboa no está de más tomar ciertas precauciones. Con las zonas solitarias, de noche, sobre todo en Alfama y Barrio Alto deberemos evitarlas en la medida de lo posible. Las zonas de Martim Moniz e Intendente son zonas poco recomendables para los turistas al igual que ocurre con los suburbios de Chelas y Amadorra que, por otra parte, tampoco guardan ningún interés cultural. En las zonas turísticas, deberemos tener cuidado con nuestras pertenencias, especialmente en los representativos tranvías 28 y 15 de la ciudad, atractivos escenarios para cacos y carteristas.

Qué ver en la ciudad de Lisboa

La torre de Belén en Lisboa
La torre de Belén en Lisboa @https://pixabay.com/es/torre-belen-lisboa-portugal-1359337/

El monasterio de los Jerónimos, es realmente impresionante. Aquí están las arcas funerarias de Manuel I y su familia, del poeta Luís de Camões, de Vasco de Gama, restos de Fernando Pessoa y del historiador Alejandro Herculano. El  monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém, ambos de estilo manuelino, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

El Monumento a los Descubrimientos, protegido desde el suelo por una Rosa de los Vientos de cincuenta metros de diámetro, es un homenaje a los marineros, navegantes, cartógrafos, reyes y héroes que participaron de la Era de los Descubrimientos.

El Castillo de São Jorge está situado en el centro histórico, en la cima de la colina más alta de la ciudad. Mantiene once de las trece torres que fueron construidas y sus vistas tanto de la ciudad como del Tajo, son realmente imprescindibles. En su interior, el castillo alberga una modesta exposición permanente de los descubrimientos arqueológicos que se han encontrado en la capital portuguesa, con piezas que datan desde el siglo VII a. C. hasta el siglo XVII de nuestra era.

La Catedral de Sé es la iglesia más antigua de la ciudad. De predominante estilo románico y situada en el histórico barrio de Alfama, alberga los restos de San Vicente, patrón de la capital portuguesa.

¿Qué hacer en la ciudad de Lisboa?





Lisboa es una ciudad tranquila y acogedora. Con sus calles estrechas, el paisaje decadente y la modernidad de una ciudad europea. El tranvía, el fado, arte, historia y los deliciosos pasteles de Belém hacen de la ciudad un destino perfecto para viajar, conocer otro idioma y otra forma de entender la vida con la reconfortante sensación de seguir estando como en casa. Aquí siempre hay algo que hacer.

Asistir a un espectáculo de fado en directo en Alfama o en Chiato, visitar la librería Bertrand -la librería más antigua del mundo-, o tomar un café junto a la estatua de Fernando Pessoa en la terraza del Café a Brasileira, son sólo algunas de las actividades más recomendables.

El tranvía 15 conecta Baixa con Belém y el peculiar tranvía 28 que funciona desde 1914, es una de las atracciones turísticas más importantes que no deberíamos dejar de visitar cuando hacemos turismo en Lisboa.

El Elevador de Santa Justa es un ascensor neogótico que conecta el punto más bajo de la ciudad con el punto más alto. Arriba, podremos pasear por el bohemio barrio de Chiado o visitar las ruinas de la iglesia do Carmo, destruida en el Gran Terremoto.

Visitar el barrio de Alfama, romántico y melancólico. Visitar la plaza de los Restauradores, la plaza del Rossio y la plaza del Marqués de Pombal en el barrio Baixa y por supuesto, disfrutar de su magnífica gastronomía: de sus platos típicos, de sus bares y restaurantes.

Qué hacer por los alrededores de la ciudad de Lisboa

Sintra, alrededores de Lisboa, Portugal
Sintra, alrededores de Lisboa, Portugal @https://pixabay.com/es/azenhas-do-mar-portugal-mar-cliff-2276991/

En las afueras de la capital lusa, también hay excursiones y visitas realmente extraordinarias. Playas, monumentos y cultura que no siempre aparecen en las guias de Lisboa.

Sintra está llena de palacios, jardines y leyendas, a menos de treinta kilómetros de la capital. Puede ser interesante completar esta excursión con una visita a los acantilados de Cabo da Roca y a las localidades costeras de Cascais y Estoril.

A veinte kilómetros de la capital y pasando por el emblemático Puente 25 de abril, encontramos una de las mejores zonas de playas. La Costa de Caparica se extiende desde el sur de la desembocadura del río Tajo hacia el sur. En ella encontraremos playas familiares, playas más tranquilas o más joviales, rodeadas de bares y locales de fiesta nocturna.

El Palacio Nacional de Queluz a quince minutos de la capital, es uno de los principales palacios de la familia real portuguesa. El Palacio Nacional de Mafra queda un poco más alejado. Deberemos viajar unos cuarenta kilómetros hacia el norte de la capital pero es, junto con el pueblo de pescadores de Ericeira, una visita que merece la pena.

Lisboa, la ciudad portuguesa más visitada por los españoles
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