Siete razones para recorrer Jordania en una semana

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Jordania Petra Desierto
Jordania Petra Desierto (c) Can Stock Photo / demerzel21

Viajar. Ese verbo que esconde mucho más que una palabra formada por seis letras. Aventuras, experiencias, cultura, enriquecimiento personal… Son muchas las cosas que un viaje puede significar para una persona, sobre todo si descubre lugares enigmáticos, que captan su alma por todo lo que aguardan sus rincones, sus localidades, su gente. Viajar es una forma de escribir en el libro de la vida, y no hay mejor forma de llenar páginas y páginas que visitando lugares que tengan mucho que ofrecer.

Si ese es tu objetivo, apunta este destino en tu lista: Jordania. Su historia, sus monumentos, sus reservas naturales e incluso sus balnearios, son algunons de los motivos por los que merece la pena vivir una aventura en este país. La mejor forma de conocer Jordania es a través de un viaje planificado y organizado, y para ello una opción ideal es consultar los circuitos de TierraSinai, web donde encontrar diferentes alternativas para el apetito de cualquier viajero ávido de cultura y conocimiento de otras costumbres y formas de vivir.

Esta pequeña nación de Oriente Medio ha ganado protagonismo como objetivo de los turistas durante los últimos años por todo lo que tiene para compartir con aquellos que buscan algo más que un simple viaje de vacaciones. Esas personas que, más que unos días de desconexión, desean visitar lugares que dejen huella en su memoria, que marquen un antes y un después y que hagan que ese viaje sea un grato recuerdo que conservar de por vida.

¿Qué ver en Jordania en una semana?

Historia, cultura, arte, gastronomía… Son muchos los motivos por los que visitar Jordania durante varios días y conocer a fondo sus costumbres y forma de vida. Desiertos, ciudades milenarias, leyendas bajo estudio científico o incluso castillos conforman una larga lista de recomendaciones de ver o disfrutar en este país. Con la suficiente organización, una semana puede ser un periodo idóneo para impregnarse de lugares idílicos.

Jerash, una visita obligada

Solo con saber que su apodo es “la Pompeya de Asia” ya es posible hacerse una idea de la importancia de la ciudad de Jerash. Se trata de una ciudad romana, de las más antiguas que pueden encontrarse en Oriente pero, a su vez, de las que mejor se conservan. ¿Por qué? Porque hasta la década de los 20 del siglo XX permaneció oculta bajo las arenas del desierto. Admirar puntos como la Plaza Ovalada o el Arco de Adriano será clave para comprender la envergadura de Jerash.

Petra, la ciudad rosa

Con el sobrenombre de la “ciudad rosa” o “la ciudad perdida”, Petra es una parada obligatoria en cualquier plan de viaje a Jordania. Con más de 2000 años de antigüedad, esta ciudad guarda una interesante historia como punto de referencia en rutas comerciales desde su fundación. Además, descubrir enclaves como el Tesoro, el Monasterio, y el tramo final del desfiladero Siq es un auténtico placer para la vista. Existe la opción de realizar rutas de hasta 12 kilómetros para conocer Petra en su totalidad y dar cuenta de su belleza e importancia histórica.

Wadi Rum, la noche en el desierto

Si hay en el mundo un desierto peculiar, ese es el desierto de Wadi Rum, en Jordania. Hablamos de un desierto montañoso que está situado a 1.600 metros por encima del nivel del mar. Hay disponibles excursiones con Jeep para admirar rincones como dunas, desfiladeros o incluso auténticos puentes de piedra. Además, una experiencia única será pasar la noche en una jaima para admirar un cielo limpio y espectacular repleto de estrellas.

Ammán, la ciudad blanca

Llegamos a Ammán, también conocida como la “ciudad blanca”, un enclave que tiene el honor de ser la capital de este país y que marca una diferencia notable dentro del propio territorio. Como capital, es una metrópoli que combina historia y tradición con modernidad. Puede advertirse en la arquitectura que presentan las construcciones más recientes, en contraste con las edificaciones históricas. El color blanco es el que predomina en esta ciudad situada sobre siete colinas.

Castillo de Karak, una fortaleza enigmática

Pasear por los desiertos de Jordania puede convertirse perfectamente en una ruta entre castillos, pesto que existen varios que resulta interesante visitar. El más imponente y mejor conservado es el Castillo de Karak, que puede descubrirse en el trayecto entre ciudades como Petra y Ammán. Básicamente, el castillo de Karak es una fortaleza de cerca de 1.000 metros de altitud construida en la Edad Media para proteger las rutas comerciales con los territorios colindantes.

Aqaba, un puerto único

Jordania linda con dos mares: el Mar Muerto y el Mar Rojo, y es precisamente en este último donde podemos encontrar el único puerto de todo el país. Hablamos de Aqaba, una ciudad turística que suele ser el punto final de cualquier viaje planificado a Jordania. En Aqaba es posible disfrutar plenamente de la gastronomía jordana, de una gran oferta comercial y del relax que supone estar junto al mar.

El Mar Rojo, las aguas de un posible milagro

Precisamente, Aqaba es el punto perfecto de conexión con el Mar Rojo, también conocido como “Mar de los Juncos” o “Mar de las Cañas”. En el puerto de Aqaba hay disponibles tanto para turistas como para la población todo tipo de actividades para disfrutar en el agua. Una de las más demandadas es el buceo o snorkel, con los que poder disfrutar de un fondo marino rico en matices, plagado de vida con corales, tortugas y todo tipo de fauna como peces de colores.