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Breve introducción a Tossa de Mar

Tossa de Mar es un municipio catalán ubicado en la provincia de Girona, en la paradisíaca comarca de La Selva y a orillas de la Costa Brava. En sus 38 km² de superficie, esta localidad ofrece muchas facetas que merece la pena conocer. El pasado artístico, las construcciones medievales o la amplia oferta de ocio turístico la convierten en una de las grandes atracciones del mediterráneo.

Con más de 300 días de sol al año, estas costas se enorgullecen de sus inviernos suaves y veranos cálidos, que atraen a cerca de 5 millones de turistas de todos los rincones. Las playas, las calas y otras joyas del litoral girondense también son objeto de deseo del público bañista.

El arte pictórico y escultural, además, ocupan un lugar privilegiado en este municipio, que acoge el primer museo de arte contemporáneo del territorio español. Rafael Benet, Marc Chagal y otros maestros del siglo XX fijaron aquí su residencia, cautivados por la misma belleza paisajística que está conquistando a los europeos de hoy.

¿Cómo puedo llegar a Tossa de Mar?

La comunicación es una de las grandes virtudes de Tossa de Mar, que ofrece múltiples vías de acceso por medios urbanos, aéreos y ferroviarios. Los aeropuertos de Girona y de El Prat de Barcelona , a 42km y 103 km de distancia respectivamente, serán nuestro mejor aliado si queremos llegar en avión. Una opción altamente satisfactoria, sobretodo para aquellos que se desplacen desde rincones tan alejados como Milán, Sydney o Lyon.

Si decides viajar en tren y deleitarte con la panorámica de estas tierras, encontrarás estaciones en Barcelona, Sants y Girona, si bien la más próxima al municipio es la estación de Blanes. Sin embargo, para trayectos cortos recomendamos los autobuses de las compañías SARFA y Pujol i Pujol, con líneas urbanas e interurbanas en toda la comarca, y las paradas de taxi que siempre abundan.

Dejando a un lado consideraciones como el elevado gasto de combustible o la afluencia de turistas que ralentizan la circulación, acceder en coche es una de las mejores alternativas. En este sentido, tomaremos preferentemente la Autopista A-7 y la Autopista A-9.

¿Qué podemos ver en Tossa de Mar?

Panorámica del castillo de Tossa de Mar
Panorámica del castillo de Tossa de Mar
(c) Can Stock Photo

Vestigios medievales, arte modernista y el pasado cultural e histórico más impresionante reconocen en Tossa de Mar una sede excepcional. El curso de los siglos ha dejado una huella indeleble en forma de monumentos, fortificaciones y museos, entre los que podemos destacar los siguientes.

Envuelta en murallas de gran valor patrimonial, la Vila Vella es uno de los testimonios medievales más importantes del pueblo catalán, con cerca de un milenio a sus espaldas. Catalogado como ‘Monumento Histórico-cultural Nacional’, este recinto amurallado cuenta con dos puertas y siete torres de vigilancia que protegen el Casco Antiguo de las inclemencias del tiempo. La Casa del Gobernador, la Iglesia Parroquial de San Vicent y otras muchas atracciones harán las delicias de quienes recorran estas calles empedradas.

La atmósfera marinera es una constante en este municipio, históricamente habitado por pescadores. Así lo demuestra el popularísimo Faro de Tossa de Mar, un monumento levantado a principios del siglo pasado que se yergue más de 70 metros sobre el nivel de mar. También el Sa Roqueta nos devuelve algunas reminiscencias de las faenas en la mar. Nada como pasear por este antiguo barrio de pescadores para vivir una experiencia inolvidable.

En el Museo Municipal de Tossa de Mar descubriremos una extraordinaria colección de obras pictóricas anteriores a la Guerra Civil y restos arqueológicos de la Villa Romana de Almendros. Pintores y artistas de talla mundial ofrecen aquí su cara más talentosa a través de una magnífica selección. Otra razón más para dejarse cautivar por estas costas.

Los amantes de la arquitectura no quedarán decepcionados con la Capilla de la Verge dels Socors, un edificio admirable construido en el siglo XVI en honor de la Virgen de los Socorros, tradicional patrona de la población. Destacan su blanca fachada, la encantadora nave central y otras bondades que merece la pena visitar.

¿Cuáles son las mejores playas de Tossa de Mar?

Playa de Es Codolar en Tossa del Mar
Playa de Es Codolar en Tossa del Mar
(c) Can Stock Photo

La Costa Brava se ha convertido en uno de los mayores reclamos vacacionales a nivel continental e internacional, y sin duda Tossa de Mar aporta un poderoso grano de arena para hacerlo posible. Playas y calas salpican la franja costera de Girona haciendo las delicias de millones de bañistas y veraneantes.

La Cala Pola, de 70 metros de longitud, es una de las más deseadas para los turistas, gracias a su incomparable gama de servicios: camping, restaurante, chiringuito e incluso un pequeño supermercado, además de los servicios habituales. Cuenta con buenos accesos, por lo que el desplazamiento nunca es un problema.

A caballo entre Sant Feliu de Guixols y Tossa de Mar encuentra su sitio la Playa Cala de Sa Futadera, una maravilla natural que pone a nuestra disposición unos 100 metros de arena dorada y aguas turquesas, rodeada por bellísimos acantilados compuestos por rocas oscuras y densa vegetación. Cuenta con un grado de ocupación bajo y, al ser tan inaccesible, resulta perfecta para relajarse lejos de las ruidosas urbes.

La Playa Cala Bona, como la anterior, dispone de una escasa afluencia de visitantes en virtud del enclave natural tan aislado en que se encuentra. La práctica de algunos deportes acuáticos, como el buceo, el snorkel o el kayaking, es un verdadero placer en estas aguas, donde también descubrimos un chiringuito y otros servicios interesantes.

Con 170 metros de longitud y un sustrato compuesto de guijarros y arena, la Playa Cala Giverola es un recinto mágico con forma de herradura que hará las delicias de los más aventureros. Sus servicios, además, ofrecen duchas, establecimientos hosteleros, estructuras deportivas y hasta una compañía de barcos con fondo acristalado que recorre la bahía. Desde luego, una de esas playas que no puede faltar en nuestra visita.

La Cala Llevadó, galardonada con ‘Bandera Azul’ dada la limpieza y calidad de sus orillas, dispone de 65 metros de longitud y un oleaje moderado que brinda un magnífico escenario para disfrutar del amplio surtido de actividades disponibles. En familia o en pareja, esta joya mediterránea siempre deja un regusto agradable.

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